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Jueves
11 de Marzo
2010
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Participación infantil: guía para acompañar experiencias

Participación infantil: guía para acompañar experiencias

 

El Caracol AC / Jorge López Gálvez

México DF, Jueves 28 de enero 2010. La Red por los Derechos de la Infancia en México y Gerardo Sauri, Consejero Honorario de la REDIM, presentaron el libro “Participación infantil: Derecho a decidir”: una guía metodológica para el acompañamiento educativo con niños y niñas.

El principio de participación “garantiza el derecho del niño a opinar y que esa opinión se considere en la formulación de políticas públicas” señaló Gerardo Sauri, autor de la obra. Añadió que la realización de la guía implicó dos retos principales: el primero “un reto pedagógico” al intentar articular un marco teórico-conceptual con herramientas metodológicas para su aplicación. El segundo fue político: superar prejuicios de dirigentes que consideran a la infancia desde una perspectiva tutorial.

“En el DIF esta guía va a ser de gran utilidad (pues) ayudará a uniformar y adquirir conceptos  que ayuden al trabajo de planeación participativa con niño s” dijo la Licenciada Patricia Patiño, directora general del Sistema de Desarrollo Integral de la Familia. En su intervención añadió que esta  institución planea transitar hacia un programa de Derechos de la infancia “donde el derecho a decidir de niños y niñas sea importante”.

El Doctor Manfred Liebel, sociólogo y catedrático de la Universidad Libre de Berlín, sostuvo que al abordar el tema de la participación infantil las instituciones suelen perderse en la aplicación  de métodos instrumentales que no toman en cuenta la opinión del niño, sino que inciden y fabrican opiniones esperadas.

Por su parte la Doctora Mónica González, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, opinó que una obra reivindicadora del derecho a decidir de una población tradicionalmente ignorada tiene un valor intrínseco que la coloca como referencia obligada para  instituciones encargadas de la política pública.

La presentación convocó también a Michael Feigelson de la fundación holandesa Bernard van Leer, y a Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la REDIM.

 

Celebración 4to Día Mundial de los Niños y Adolescentes Trabajadores

Celebración 4to Día Mundial de los Niños y Adolescentes Trabajadores


El 9 de diciembre se celebró el 4to Día Mundial de los Niños Y Adolescentes Trabajadores. Se estima que actualmente hay en el mundo alrededor de 218 millones de niños y niñas que trabajan. La mayoría lo hace en condiciones inaceptables, pero otra parte trabaja en condiciones decentes y su colaboración con el trabajo familiar implica una ayuda indispensable que permite a la familia cubrir el costo de estudios de los hijos o sobrellevar los gastos corrientes.

Este año la celebración se centró en las contribuciones a la lucha contra de la pobreza de los Nats. “El hecho de que niños y niñas reclaman el derecho a trabajar merece más atención y reconocimiento,” constata el profesor Dr. Manfred Liebel de ProNATs. Para el sociólogo Liebel, co-fundador y director del “European Network of Masters in Children’s Rights”, no cabe duda: “La connotación negativa del término ‘trabajo infantil’ nos despista. Es evidente que la compra de productos del comercio justo hechos por niños contribuye a fortalecer a los niños, niñas y adolescentes trabajadores.”

Diversas organizaciones de todo el mundo reconocen que la mera prohibición del trabajo infantil no pone fin a la explotación de niños, niñas y adolescentes. Un avance significativo sería –reconocen las mismas organizaciones- emplear el comercio justo con los productos hechos por niños y niñas y con eso proporcionarles un medio para vivir con dignidad.Las cooperativas de comercio justo ofrecen a niños y niñas trabajadores condiciones que les permiten trabajar de manera autodeterminada, segura y sin explotación. Y les permite ir a la escuela. Cooperativas de este tipo, donde los niños y niñas mismas deciden en gran parte sobre las condiciones de trabajo, ya existen en Perú, Colombia, Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Kenia y la India. La finalidad es crear condiciones de trabajo que sean adecuadas, dignas y que permitan a los NAT la compatibilidad entre el trabajo y la escuela.

El Día Mundial de los Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores fue una iniciativa de los Movimientos de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (NATs) en el 2006. Desde entonces celebran este día para como una manera de hacer visible su situación y sus derechos.

Tareas por hacer en el Día de la Niñez

Tareas por hacer en el Día de la Niñez

Esta investigación es de uso libre para los periodistas y demás receptores. Su uso total o parcial está autorizado por PANDI. Respetarnos su decisión de citarnos o de no hacerlo. Si desea mayor información comuníquese con la Agencia Pandi al correo: direccion@agenciapandi.org o al teléfono: (1)2149296.


Mañana sábado, 25 de abril, se celebra en Colombia el Día de la Niñez. Pese a que esta jornada se convierte para algunos pequeños en un motivo de festejo y alegría, para la mayoría, es una fecha en la que no hay motivos de celebración.

Pese a que entidades públicas y privadas han unido esfuerzos para que la niñez no sea vulnerada en sus derechos y viva en un mundo mejor, hay algunas cosas que faltan por hacer. El Día de la Niñez debe ser motivo para que los pequeños celebren en familia y una fecha para que los adultos no olviden que lo que se deje de hacer en esta etapa, incidirá en un mañana mejor.


Sin identidad

Según un estudio realizado en 2005 por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, en Colombia dejan de registrarse anualmente más de 150.000 niños y niñas. Al no estar registrados, los pequeños corren mayor riesgo de ser excluidos del acceso a los servicios sociales básicos, como salud y educación y también son más vulnerables de ser vinculados a grupos armados ilegales, a la trata de personas y otras acciones delictivas, señala el informe de Unicef.

Este importante documento "es el acceso de los niños y niñas a todos los derechos, sin el registro civil no tienen existencia jurídica", explicó el registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez Gómez Los padres de familia también son responsables de que sus hijos cuenten con este documento. "Pese a que hay delegados de la Registraduría en algunos hospitales, hay muchos niños que no son registrados allí y los padres no están atentos a esto. Solo en la medida en que esa es la vía de acceso a muchos derechos, es que existe preocupación para identificar a los niños con su registro", manifestó el funcionario.

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Robos y desamparo familiar



En las distinguidas calles del Barrio Norte bonaerense, frente a la puerta del comedor de las monjas, Daniel espera sentado junto a Walter, de 31 años, oriundo de la localidad de San Martín, en los alrededores de la capital.

Hace siete años que está en el paro. “Trabajaba en un taller mecánico, pero el dueño se fundió… ¡Tenía más deudas! Todo el tiempo pedía préstamos”, recuerda Walter, vestido con una camiseta que dice Arsenal pero lleva los colores del Boca. No consigue trabajo “ni para lavar coches” y tiene miedo de pasar la noche en la calle, porque “cualquiera te pega un fierrazo golpe] y te saca el bolso”. Pero los 16 hogares y paradores públicos y religiosos de Buenos Aires suelen cerrarse a las seis de la tarde, cuando los sin techo suelen estar en alguna changa (trabajo informal).

“O hacés fila para entrar a dormir o te ganás un mango dinero] más”, reflexiona Carlos, de 49 años, que cuenta que lleva en la calle desde los tiempos de la última dictadura militar (1976-1983). Explica que no ve a su familia desde entonces y que quizás todos estén muertos. Mientras, una joven de camiseta de tirantes y un rosario en el pecho se marcha al ver la presencia de la prensa. Es una de las pocas mujeres en una fila que ya componen 10 personas, incluida una anciana y otra muchacha custodiada por su pareja.

Buenos Aires rica, Buenos Aires pobre

Buenos Aires rica, Buenos Aires pobre

EL PAIS.COM :: ALEJANDRO REBOSSIO :: Buenos Aires, ARGENTINA :: 12/noviembre/2007

Datos oficiales revelan un aumento de los 'sin techo' en la capital argentina, a pesar de la bonanza económica

Daniel se presenta como Dániel, con acento en la “a”, y lleva un año viviendo en la calle. Es un ciudadano argentino que ha vivido en Brasil, Suiza e Italia; dice que sabe cinco idiomas, pero a sus 32 años no encuentra trabajo. Ya ha entrado a formar parte del nuevo grupo de los sin techo de Buenos Aires.


En el último año, el número de indigentes que duermen en las calles porteñas pasó de 793 a 1.029, lo que supone un incremento del 29,7%, pese al crecimiento económico y a la reducción del paro en Argentina.

“Hasta el miércoles, tenía trabajo montando exposiciones, pero discutí con el jefe y me echó”, cuenta Daniel, mientras espera en una cola de cuatro personas para entrar en un comedor de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José. A Daniel le pagaban en dinero negro, pero le dejaban dormir en el trabajo y le daban de comer. Aquello duró poco. “Busco un lugar tranquilo” para pernoctar, aclara. Con perilla y una llaga en su mano derecha, dice que le cuesta encontrar “laburo”, porque los empleadores piden “dos o tres años de experiencia”. Tampoco aspira a lograr ayuda de su familia: “Viven en Suiza y no me pueden pagar un pasaje”.

El pasado lunes 5 de noviembre, desde las 22 horas hasta las 6 del día siguiente, representantes del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires efectuaron un recorrido por las calles de la Capital Federal, de tres millones de habitantes, para contar a los sin techo. Descubrieron que había más que hace un año, pero menos de los 1.300 contabilizados en los años de la crisis económica, 2001 y 2002.

De los 1.029 que se observaron durmiendo en los vestíbulos de edificios públicos y negocios, debajo de las autopistas o en las plazas, el 73% eran hombres; el 12%, mujeres, y los restantes no se pudieron identificar porque dormían tapados por mantas o cartones. Un 25% eran jóvenes de 18 a 30 años; el 42%, adultos de 31 a 55; el 17%, mayor de 56, y el resto tampoco pudo determinarse.

Como el estudio fue elaborado por un programa que atiende a los vagabundos, no se contabilizaron a los niños de la calle ni a los recogedores de basura, los llamados cartoneros, que pernoctan en la ciudad de Buenos Aires cuando no tienen tiempo ni dinero para regresar a sus casas, en los suburbios. Con todo, el informe detectó 11 familias con un total de 34 niños.

No existe una explicación única para el aumento de los sin hogar en la capital argentina, en un momento en que la economía lleva cinco años de alto crecimiento y de descenso del paro, que ha pasado del 21% al 8%. El director del Sistema de Asistencia Inmediata y encargado del informe, Favio Pirone, no se asombra del incremento y considera que 1.000 es el número “promedio para una ciudad como Buenos Aires”. Para demostrarlo, asegura que en la ciudad española de Barcelona hay 2.000.

Pirone vincula el alza en la capital argentina a su crecimiento económico, que lleva a que personas de los suburbios y de otras provincias migren buscando un presente mejor.

También la relaciona con la ola de desalojos que se desató después de las elecciones municipales del pasado junio, cuando los jueces comenzaron a desahuciar a inquilinos morosos y okupas de unas propiedades en las que posiblemente se instalaron en tiempos de la crisis.

Además, menciona el fuerte aumento de los alquileres, que, según la estadística oficial de inflación —cuestionada por subestimar los precios hasta casi la mitad—, se encarecieron en un 7% en los primeros 10 meses del año.

Por último, pesan los motivos subjetivos, es decir, las rupturas de vínculos familiares, sociales y de amistad que suelen padecer las personas que terminan en la calle. Algunos de esos adultos permanecen en la vía pública sólo por una temporada, hasta que mejoran sus condiciones sociales o personales, pero otros llevan años así.

En cambio, la vida de los niños de la calle es más volátil, porque suelen ir y venir de la casa de sus padres. El año pasado, el Gobierno porteño había contado a 400 chavales pernoctando en las calles. La pobreza, la violencia familiar y las drogas se mezclan en sus existencias. No es extraño ver a grupos de críos caminando por la principal calle peatonal de Buenos Aires, Florida, inflando y desinflando una bolsa con pegamento. Otros fuman paco, la pasta base de la cocaína.

También duermen en la capital unos 1.500 cartoneros, según cálculos extraoficiales. De los 8.000 que recorren la ciudad cada día empujando sus carros en busca de basura reciclable, algunos de los que viven en el llamado Gran Buenos Aires terminan sus jornadas extenuados y prefieren entonces cerrar los ojos en cualquier vereda de la capital.

La suma de todos estos datos supone que, contando tanto a los sin techo censados en el informe oficial como los excluidos de él, en las calles de esta capital suramericana duermen cada día casi 3.000 personas.